¡Hola! Soy Alicia. Quiero contaros las cosas que ocurren en el país de Maravillas Mil. Algunas ya las sabéis, pero no importa, a mí me gusta contarlas.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Riesgos innecesarios

Cada cierto tiempo aparece de nuevo la noticia de personas que han sido atacadas por  perros  de raza agresiva, como ha vuelto a ocurrir hace pocos días. En ocasiones los atacados han sido niños y no es raro que  los  animales agresores  conviviesen con la familia. La imagen  tradicional  del perro  amigo fiel, compañero de juegos, querido, que da cariño y compañia, de una raza noble y pacífica o  sin un origen claro, fruto de cruces varios, pero  fiel y entrañable, nada tiene que ver con estos hechos. Desde hace algunos años se ve una  preocupante aficción por  la posesión de ejemplares de ciertas razas que han demostrado ser peligrosas.  Solo en este año hay 5 fallecidos por los ataques de estos  animales. Posiblemente no estén  en el entorno  adecuado y algo altera su comportamiento, pero no es fácil entender el empeño por poseer ejemplares de estas razas conviviendo en el hogar y corriendo riesgos innecesarios. 
Dicen algunos expertos que  quizás es el afán  de ciertos tipos de personalidad   por experimentar una sensación de poder y  dominio,  materializado en el  manejo de estos animales conflicitivos, así como demostrar su capacidad para lograr lo que otros no se atreven a intentar o no han podido conseguir. Que tal vez es el mismo sentimiento que  transforma a muchos cuando van al volante de un vehículo, que se molestan e irritan si alguien les adelanta y su objetivo es correr más que nadie, aún a costa  de poner en peligro la seguridad y la vida de los demás y la suya propia.
Cuando se trata de acciones que conllevan riesgos que se pagan a tan alto precio, se impone la seria reflexión y la cordura y no se puede confiar en "Yo sé lo que hago, eso a mí no me va a ocurrir".

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