¡Hola! Soy Alicia. Quiero contaros las cosas que ocurren en el país de Maravillas Mil. Algunas ya las sabéis, pero no importa, a mí me gusta contarlas.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Cantos rodados: martirio de pies

Hace unos días me contaba una amiga lo sorprendente  que le pareció  a un  visitante  el hecho de que en Galicia se utilice tanto la piedra y no sólo en los edificios, sino  que en  cualquier pueblo pequeño hay obras de pavimentación de sus calles con este material. Alguien contestó diciendo que, efectivamente era  así, que aquí las casas tradicionales, así como dependencias varias,  eran de piedra y añadió, en tono jocoso, respecto a la pavimentación de la calles, que últimamente algún dirigente del gobierno  debe de tener algún pariente que vende adoquines y cantos rodados, ya que se están utilizando masivamente.
El adoquín queda bonito, aunque no es muy cómodo al pisar, pero lo de los cantos rodados no tiene nombre. Es imposible andar sobre ellos, tienes que ir haciendo equilibrios, corres el riesgo de una torcedura, de tropezar, tus pobres pies se quejan doloridos y, si llevas tacones ya ni te cuento. Al final, si hay un sendero de piedra lisa, vamos todos en fila india y el resto de la calle, de varios metros de ancho, está vacío.
Si preguntas cual es el motivo de la colocación de ese pavimento te cuentan que durante  el siglo XIX había muchas calles así y hay que  recuperar lo antiguo. Esas calles ya tuvieron, después de los cantos rodados originales, piedras  lisas, seguramente buscando más comodidad, y ahora, de nuevo,  se levantan las piedras pulidas por el uso y, vuelta atrás, otra vez los cantos rodados y  los pies a sufrir. El colmo ya es cuando la calle es peatonal, porque, si los coches no pueden pasar, entonces es que está hecho exclusivamente para martirizar a los paseantes y peatones en general.
En aquella época, que ahora algunos quieren recrear en el pavimento, no había electricidad, ni automóviles, ni aparatos que hoy ayudan a una vida mucho más confortable, ¿Por qué, si aprovechamos las ventajas de esas comodidades, no podemos también pasear cómodamente? Un pavimento que hace dos siglos era usual por el sistema de vida existente, no tenemos que sufrirlo hoy cuando todo es totalmente distinto. Menos mal que aún a nadie se le ocurrió empezar a  utilizar los cantos  o los adoquines  para  la construcción  de bancos públicos. No quiero dar ideas...

martes, 25 de mayo de 2010

La solidaridad cercana

La solidaridad es una condición humana muy positiva y necesaria.. En las grandes catástrofes y desastres juega un papel imprescindible en la ayuda a  los afectados, tanto a nivel de salud, atención humanitaria de todo tipo y ayuda económica para el restablecimiento de las funciones necesarias que devuelvan la normalidad en la medida de lo posible. Otras veces se trata de colaborar en la mejora de las condiciones de vida de los países más desfavorecidos con acciones múltiples y variadas.
Cuando nos solicitan ayuda ante una situación de necesidad nos sentimos solidarios. A veces, con unas pocas monedas, nos quedamos con la conciencia tranquila, ya hemos cumplido y nos sentimos partícipes de esa buena obra. Pero hay que darse cuenta de que nuestra solidaridad no sólo es necesaria en causas lejanas. En nuestro entorno cercano también  hay mucha gente necesitada, no tanto de la aportación económica, sino de una palabra amable, de ser escuchada, de un poco de nuestro tiempo para hacerle compañía, esa llamada de teléfono que nunca tenemos tiempo de hacer a alguien que la espera, la ayuda que se puede prestar de mil maneras a quienes pasan por malos momentos y que puede ser un alivio a sus problemas y, sobre todo, hacer  que se sientan apoyados, que sepan que nos interesan, que no están solos. Esta me parece una solidaridad a practicar cada día, la de nuestro entorno cercano, y hay mucho campo para hacerlo si nos paramos a observar, sin olvidar, por supuesto  las causas lejanas, que las hay, muchas y grandes. El problema es que, la ayuda económica en la medida que podamos, nos saca del apuro y dormimos tranquilos, pero cuando se trata de dedicar nuestro tiempo o nuestra atención se nos hace mucho más cuesta arriba  y, a veces, miramos hacia otro lado.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Mayo florido

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Estamos viviendo una explosión de la naturaleza. Una vez más, con la fidelidad habitual, en estas fechas se repite la visita de nuestras amigas las flores. Están en todo su esplendor las calas, pensamientos, petunias, margaritas, las rosas en su amplia variedad cromática,  iris,  verbena  geranios y las gardenias con su perfume inconfundible e intenso. Empiezan a abrir los claveles, margaritas, fucsias, anémonas, azucenas, gladiolos ...
 Han  terminado la floración los tempraneros narcisos y prímulas, así como los  lirios, jazmín, lilas, jacintos, ciclamen, mundillos, tulipanes y crocus. Un poco más adelante serán las hortensias, liliums, zantedeschia, salvia, etc. Como podéis ver, me encanta la jardinería. Es una tarea laboriosa, son muchos los pasos y cuidados que requiere, pero la satisfacción que me produce me compensa con creces el tiempo dedicado. Es, para mí, una de las cosas buenas de este mundo de las Maravillas Mil y su disfrute me hace olvidar por un rato otras historias como los desastres económicos resultantes de la gestión nefasta, falta de previsión, mala organización y gasto excesivo de nuestros políticos y que, al final, acabamos pagando todos los que no hacemos otra cosa que luchar para sobrevivir.
                                                            








lunes, 10 de mayo de 2010

¡Vamos de boda!

     Estamos ya en tiempo de bodas. La primavera-verano es la época preferida para estas celebraciones y no sólo para los novios es motivo de ajetreo y preocupación. Los invitados tienen también su buena parte de cavilaciones: a ver que me pongo, que el año pasado fuí a tres bodas y tengo los trajes maravillosos, pero claro, vamos a coincidir el mismo grupo de amigos y no puedo repetir modelo. Ese día, algunos se empeñan en vivirlo de manera principesca y tienes que estar a la altura del ambiente. Por otra  parte, aunque con la crisis no ando muy sobrada de dinero, tampoco puedo comprar el vestido en cualquier baratillo porque mis amigas ya están haciendo su búsqueda particular y saben los precios de todo lo que hay, así que lo que yo lleve va a ser identificado y no puedo bajar el nivel. Luego está el regalo, bueno el cheque, porque con la moda de incluir el número de cuenta en la invitación, hay un mínimo al que  no puedes escapar. En el regalo puedes ahorrarte un pellizco si sabes buscar la pieza aparente que está bien de  precio, o unos amigos te hacen descuento, o lo compras en unas rebajas.  Podrías quedar bien y gastar un poco menos,  pero con lo del ingreso en la cuenta no tienes escapatoria, o cumples o tu prestigio queda por los suelos. Las cuentas tienen que salir. Una vez más se resentirán mis vacaciones, menos días y más austeras.
     Cuando te invitan  hacen constar que eres uno de los elegidos  por ser especial y quieren que estés  presente en ese momento tan importante  de sus vidas, pero desde  que me encontré el número de cuenta bancaria en la invitación, sugiriéndome  sutilmente que  haga un ingreso,  dejé de creer en esas buenas palabras.  Del asombro pasé a la incredulidad. No era posible  tanto descaro. Pero sí, era verdad y te lo dicen con toda la naturalidad, como si eso pudiera ser considerado normal. Resumiendo, la situación es clara: me invitan, pago mi gasto y un poco más, tengo que comprarme ropa y complementos, que voy almacenando y a los que no voy a sacar partido  en proporción a lo gastado y, a veces, esa relación  con los novios, pasado algún tiempo, resulta menos amistosa  y profunda  de lo que yo creía.
     Hace bastantes años, en las bodas se hacian regalos prácticos para ayudar a la nueva pareja a equipar su casa. Era una forma de colaborar en una economia que, no siempre era boyante y que, de pronto, requería un montón de gastos. Actualmente nadie permite que invadas su hogar colocando algo que ellos no han elegido. Me parece bien, todos tenemos derecho a crear nuestro lugar ideal y, a veces, hay regalos que tienen que pasar directamente al armario de los adefesios y sacarlos sólo cuando viene de visita el que tuvo la felliz idea. Para remediarlo se idearon las listas de boda que, en muchos casos, resultan útiles: el que compra sabe que acierta seguro y el que lo recibe queda satisfecho, además algunos establecimientos le dan a los novios una compensación económica en función del gasto realizado por los invitados, lo cual es un regalo añadido.
   De todas maneras, se mire como se mire, esto de las bodas ha pasado a ser un negocio en el que a los que pagan se les llama "Invitados". Es cómico.  Bueno, luego te regalan un espejito, bandejita o  mini-cenicero con sus nombres grabados, lo que hace que tengas que disponer de un cajón especial para guardar estos "recuerdos". Muchas veces te preguntarás qué hacer con ellos.
     En una sociedad sobrada de cosas materiales, si no necesitas nada ¿para que quieres regalos? Si te viene bien el dinero, pues ahorrártelo sería una buena solución y haz una boda a la medida de tus posibilidades.  Con 50 allegados seguro resulta mucho mejor que con 500, no podrias dedicar más de 2 segundos a cada uno y a algunos ni los verás. Y, cuando pasados 5 años mires las fotos, empezarás a preguntarte ¿quiénes son éstos que están en la mesa de Laura? y éste de aquí ?. No lo recuerdo.

sábado, 8 de mayo de 2010