En el día de hoy se ha difundido la terrible noticia que nadie querría escuchar, la aparición del cuerpo sin vida del pequeño Gabriel. Nos ha dejado helados, y sin encontrar las palabras que puedan expresar la indignación de nuestros sentimientos ante tal aberración.
Otros padres más a los que se les arranca lo más valioso que tenían, la vida de su hijo, a la vez que una gran parte de la suya propia que nunca volverá a ser igual. Abuelos, familiares, amigos y compañeros de estudios y juegos, a todos la ausencia de Gabriel les dejará un profundo dolor sin consuelo. Muchas páginas quedarán sin escribir...
Las circunstancias son terroríficas, se revuelven las entrañas y se retuerce el corazón al ser testigos, una vez más, de la capacidad inmensa de algunos seres, llamados humanos, para hacer daño, para ejercer la crueldad extrema, para causar dolor sin limites, para hacer el peor de los males...Una acción que siega una vida, que priva al mundo de un ser inocente que, con mucha probabilidad, sería una buena persona que contribuiría a que el mundo fuese un lugar un poco mejor.
Apagaron la viveza de su mirada y borraron su preciosa y expresiva sonrisa. A todos nos queda la pena, la indignación y la vergüenza por pertenecer a una especie tan irracional capaz de realizar tales acciones, sin embargo se llama irracionales a otras especies de seres vivos que continuamente nos demuestran tener firmes sentimientos de fidelidad y cariño y nos dan ejemplo permanente de ello.
domingo, 11 de marzo de 2018
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