Hay cosas que tardan en hacerse populares, en ponerse de moda, les cuesta introducirse en las rutinas de la gente. Todos hablamos de solidaridad, ecologia, reciclaje, ahorro energético, hábitos de vida sana, etc. etc., pero a la hora de la práctica dejamos que sean otros lo que lo hagan, quizás por comodidad o porque no nos parece tan necesario, "aunque yo no lo haga no pasa nada". Sin embargo hay otras cosas que se ponen de moda y, como por contagio, se extienden rápidamente. Empieza por un muñeco vestido de rojo colgado en un balcón y enseguida hay 15, 20, 30 en el edificio. Y en el de al lado y por toda la calle. Es asombroso ver con que rapidez asimilamos costumbres que, hasta hace poco, nada tenían que ver con nuestra forma de vida y se integran y se aceptan sin cuestionar el por qué de tal hecho.. Es cierto que actualmente hay mucha información sobre otras culturas y tradiciones. Ello hace que se vean más cercanas y se adopten con facilidad, pero lo de los muñecos-hombrecillo trepando por las fachadas resulta cómico. Están a veces con la cabeza colgando y en las posturas más extrañas, allgunos de gran tamaño y con el saco al hombro, más parece que intentan entrar a coger algo que a dejar. No creo que ésto tenga nada que ver con la tradición de los países que festejan al personaje de Papa Noel. En alguno de éstos, que he tenido la oportunidad de conocer, no he visto nunca tal espectáculo. Mas bien, una vez más, la estrategia comercial es la que nos hace consumidores, los pone de moda y hay que comprarlos. Lo peor es que ya están proliferando también unas cuerdas con tres muñequitos.
Aunque la fiesta de Papa Noel sea el 24 de Diciembre, siguen ahí, no importa que llueva, nieve, haga frío o viento, imperturbables, colgados de los balcones una temporadita más, que para eso ya son ciudadanos españoles de pleno derecho y pueden quedarse todo el tiempo que quieran.
martes, 28 de diciembre de 2010
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Engorrosas pegatinas
Hay una pregunta que me hago a menudo y para la que no encuentro respuesta lógica. La única, después: de pensarlo mucho, es: "Por fastidiar". Paso a formular la pregunta:. ¿Por qué algunos fabricantes, empaquetadores o quién quiera que sea, tienen el persistente capricho, manía o mala costumbre de colocar en toda clase de productos la dichosa pegatina que siempre deja marca?
Da igual que el material sea un tejido fino y quede una mancha, a veces imposible de quitar, o un objeto de cartón que se queda sin un trozo al intentar despegarla, o una madera lacada o pintada donde queda un espacio sin pintura. No contentos con eso, suelen colocarla en la zona más visible. De todo ello tengo experiencia.
Hoy mismo acabo de desempaquetar un visillo y, cuando voy a colgarlo, encuentro la dichosa pegatina en el centro. Al despegarla quedó una mancha amarillenta, habrá que lavarlo y ver si se quita del todo, cosa que, a veces. no se consigue fácilmente. Otra vez. ¿Es que a ellos no les ha ocurrido nunca? No pueden poner la etiqueta colgando de un simple hilo?. Así de sencillo y fácil, por favor.
Da igual que el material sea un tejido fino y quede una mancha, a veces imposible de quitar, o un objeto de cartón que se queda sin un trozo al intentar despegarla, o una madera lacada o pintada donde queda un espacio sin pintura. No contentos con eso, suelen colocarla en la zona más visible. De todo ello tengo experiencia.
Hoy mismo acabo de desempaquetar un visillo y, cuando voy a colgarlo, encuentro la dichosa pegatina en el centro. Al despegarla quedó una mancha amarillenta, habrá que lavarlo y ver si se quita del todo, cosa que, a veces. no se consigue fácilmente. Otra vez. ¿Es que a ellos no les ha ocurrido nunca? No pueden poner la etiqueta colgando de un simple hilo?. Así de sencillo y fácil, por favor.
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