Se ha abusado mucho del empedrado y hormigonado de amplias superficies y pequeños rincones de pueblos y ciudades. Me gustaría que en el diseño de espacios al aire libre se pensase más en permitir a la naturaleza ocupar el lugar que le corresponde. Menos empedrados y bordillos, demasiados obstáculos peligrosos que, en general no reciben los cuidados de mantenimiento necesarios y abundan las plaquetas rotas y despegadas que provocan accidentes. Mucho más agradables y con menor coste de instalación y mantenimiento son las zonas verdes.
Donde sea posible, un sencillo césped y plantas adecuadas al clima y a las condiciones del lugar, ofrecen un resultado estético y práctico mucho más agradable y placentero para los usuarios. Este sistema es el que prima en muchos países con parques maravillosos y rincones acogedores. Aquí hemos preferido empedrar o enlosar y, donde hay cuatro briznas de verde ponemos carteles de: "Prohibido pisar la hierba". Impedimos lo natural, lo cómodo y en su lugar colocamos lo prefabricado e incómodo y, en el mejor de los casos, pavimentos lisos porque si son los famosos cantos rodados mejor ni mencionarlos. Una vez más dejamos claro que España es diferente.
viernes, 11 de marzo de 2016
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