Hay cosas que tardan en hacerse populares, en ponerse de moda, les cuesta introducirse en las rutinas de la gente. Todos hablamos de solidaridad, ecologia, reciclaje, ahorro energético, hábitos de vida sana, etc. etc., pero a la hora de la práctica dejamos que sean otros lo que lo hagan, quizás por comodidad o porque no nos parece tan necesario, "aunque yo no lo haga no pasa nada". Sin embargo hay otras cosas que se ponen de moda y, como por contagio, se extienden rápidamente. Empieza por un muñeco vestido de rojo colgado en un balcón y enseguida hay 15, 20, 30 en el edificio. Y en el de al lado y por toda la calle. Es asombroso ver con que rapidez asimilamos costumbres que, hasta hace poco, nada tenían que ver con nuestra forma de vida y se integran y se aceptan sin cuestionar el por qué de tal hecho.. Es cierto que actualmente hay mucha información sobre otras culturas y tradiciones. Ello hace que se vean más cercanas y se adopten con facilidad, pero lo de los muñecos-hombrecillo trepando por las fachadas resulta cómico. Están a veces con la cabeza colgando y en las posturas más extrañas, allgunos de gran tamaño y con el saco al hombro, más parece que intentan entrar a coger algo que a dejar. No creo que ésto tenga nada que ver con la tradición de los países que festejan al personaje de Papa Noel. En alguno de éstos, que he tenido la oportunidad de conocer, no he visto nunca tal espectáculo. Mas bien, una vez más, la estrategia comercial es la que nos hace consumidores, los pone de moda y hay que comprarlos. Lo peor es que ya están proliferando también unas cuerdas con tres muñequitos.
Aunque la fiesta de Papa Noel sea el 24 de Diciembre, siguen ahí, no importa que llueva, nieve, haga frío o viento, imperturbables, colgados de los balcones una temporadita más, que para eso ya son ciudadanos españoles de pleno derecho y pueden quedarse todo el tiempo que quieran.
martes, 28 de diciembre de 2010
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